
mordiéndolo
hasta gastarle las letras,
hasta gastar tanto nombre tuyo
que me ha ido acompañando,
para volver a revivirlo,
arrullándome yo misma con tu voz y tus ojos,
meciéndome en ese tiempo sin horas en que te quiero,
en que amo cada minuto que ha quedado impreso
en mi memoria para siempre...