
Nadie nos dijo que había muchos
sentimientos, a veces muy contradictorios.
La necesidad de estar enamorado,
la necesidad de que ese
amor sea correspondido.
A veces no tenemos las armas
para lucharle al crecimiento y,
generalmente, debemos conseguirlas
durante la batalla.
Nadie nos dijo que podíamos
sentir angustia, amor, dolor, odio,
esperanza y desesperanza
en el mismo instante,
que un día íbamos a tener que
decidir qué camino seguir.
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